miércoles, 17 de octubre de 2007

Árbol de problemas




En el estrés en los estudiantes universitarios influyen muchos factores, lo que queremos representar en el siguiente arbol de problemas, donde podemos ver las causas (en las raices) y las consecuencias (en las ramas).




Causas del estrés en universitarios

Exigencia de la universidad: No sólo los “mechoneos” causan un mal rato a quienes ingresan a la educación superior. Las nuevas exigencias y rutinas también afectan la salud de los alumnos de primer año.

La adaptación a esta nueva etapa, muchas veces no tiene buenos resultados en un principio, desencadenando estrés en ellos. Estamos tensionados todo el día y hay personas para quienes una dosis adicional de estrés, como la universidad, puede causar una descompensación emocional.

Los estudiantes universitarios, por lo general, sufren de estrés; más aún en determinados momentos como la época de pruebas y exámenes; y también frente a ciertas situaciones como por ejemplo ser examinado por un profesor que posea determinadas características que lleven al alumno a sentirse presionado o nervioso, aunque esto también tiene que ver con algunos estereotipos que el propio alumno recrea y son contraproducentes para si mismo.

Presión por expectativas de los padres: En ciertas situaciones podemos notar un gran incremento del nivel de estrés cuando el alumno, además, debe trabajar o presenta situaciones estresoras a nivel personal como por ejemplo presiones directas o indirectas por parte de la familia frente al éxito o fracaso del alumno.

El hecho de que los padres idealicen a los hijos y esperen que ellos sean los que los llenen de orgullo, lleva de cierta forma a una tensión extra a los estudiantes, pues se sienten con la obligación de que no pueden fallarles.

Temor al fracaso: Este factor es tremendamente desencadenante en la aparición del estrés, el peso de finalizar cada curso académico con todas las asignaturas correspondientes aprobadas, a no repetir ningún curso, a no abandonar la carrera, a presentarse a todos los exámenes, a aprobar éstos, etc.

Desorganización: Una causa importante de estrés en los estudiantes universitarios es la falta de organización para la realización de trabajos y para el estudio.

Generalmente no se aprovecha el tiempo que se tiene para hacer los trabajos con anterioridad, sino que se va dejando todo para última hora y la presión constante lleva al estrés. También el no llevar un ritmo constante de estudio, además de las cercanías de las evaluaciones lleva a una mayor presión en torno a las pruebas.


Consecuencias

Problemas físicos: Las consecuencias que más destacan son enfermedades frecuentes de todo tipo, contracturas musculares y dolores de columna vertebral como lumbalgia, ciática o dolor cervical. También se presentan dolencias menores como Náuseas, insomnio, dolor de cabeza, problemas digestivos, cambios de peso, cambios de apetito, problemas sexuales. Agotamiento físico: Fatiga continua, cansancio sin causa. Según los estudios de psicología moderna nos advierten que el estrés continuo puede generar estados de ansiedad que terminan bloqueando el funcionamiento de los procesos cognitivos, es decir, nuestra claridad mental.

Depresión: Es un estado de abatimiento e infelicidad, que puede ser transitorio o permanente. En la mayoría de los casos, el paciente describe su estado, y así lo ven los demás, como derribado, socavado en su potencialidad, debilitada su base de sustentación afectiva, desplazado su eje de acción usual, desganado.

Las preocupaciones recurrentes, por ejemplo, pueden llegar a invadir nuestro sueño y mantenernos despiertos la mayor parte de la noche, y los miedos que se imponen sobre el resto de los pensamientos son capaces de distraernos de lo que estamos haciendo.

La característica central de la reacción que nos produce el estrés es la incertidumbre, una incertidumbre que dispara un estado de alerta para corroborar la eventualidad de una amenaza.

Deserción universitaria: Cuando se deja por completo los estudios universitarios por miedo al fracaso, desmotivación.

Los signos emocionales más notables son: Apatía e indiferencia, ansiedad, miedo, sensación de inutilidad. Depresión, irritabilidad y estado defensivo. Fatiga mental: problemas de concentración, pensamiento poco fluido, esfuerzo continuo, dificultad para emprender nuevas acciones. Negación: Ignorar síntomas, negar problemas, continuar trabajando a pesar de estar demasiado cansado para continuar. Arrebatos de emoción: sentimientos que afloran y desaparecen súbitamente en lugar de perdurar como un estado de ánimo predominante. Preocupaciones y pensamientos obsesivos: una conciencia continua del evento estresante que irrumpe de manera recurrente, más allá de los límites del pensamiento necesario para resolver un problema. Ideas intrusivas: sorpresivas y súbitas, pensamientos que no tienen nada que ver con la tarea mental en curso. Pensamientos, sensaciones y emociones persistentes o ideas que la persona es incapaz de detener. Hipervigilancia: un estado de alerta, indagación y búsqueda desproporcionada, que se caracteriza por una tensa expectativa. Insomnio: imágenes e ideas persistentes que dificultan la conciliación del sueño. Malos sueños: pesadillas y despertares angustiosos.

Inestabilidad emocional: Los signos de comportamiento más relevantes son:

Evasión: del trabajo, de las amistades, de la responsabilidad. Drogadicción: Alcoholismo, drogas, juego, derroche.

Abandono: Atraso del trabajo, desaseo, vestir descuidado.

Problemas legales: Deudas, infracciones, accidentes, robos, violencia.

Crisis existencial: Es un cuestionamiento de todos los acontecimientos de nuestras vidas.

Baja en el rendimiento académico: Se produce mediante la desmotivación producida por el estrés.

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